El temita este de las TICs (ya de nuevas no tienen nada... Son más nuevas que el telégrafo, claro) me viene perturbando desde hace tiempo. Tratando de entender lo que internet nos legó (el experimento de lectura y escritura de blogs es parte del proceso) me topé con Twitter. Se supone que uno se conecta y ¿postea? una especie de haikus de no más de 140 caracteres. No termino de entender para qué sirve ese registro del "estar haciendo" (aunque puede ser una muestra significativa de registro de la vida cotidiana del bobo tecnológico promedio); lo más grave es que los propios participantes tampoco terminan de entender de qué va. Hoy, después de meses de seguir varias cuentas (todas de bloggers que leo cuando tienen ganas de desarrollar una idea +140) por fin encontré algo que, lejos de proponer una respuesta, al menos propone una idea divertida para usar esa herramienta. La idea dentro de Tuitiar (la comunidad Twitter argentina) se llama Tuitilibros. Rayuela Project está reproduciendo la novela línea a línea (de a 25 o 30 twits diarios). Ya van por el capítulo 28 (por la página 175 de la edición de Sudamericana del '94. Sí, lo busqué, soy así de enfermita); calculan que van a terminar en noviembre del 2008. Por mi parte, los voy a linkear acá a la derecha, porque esas líneas sueltas me resultan un delicioso oráculo; la forma perfecta de un I-ching personal.
Rayuela: todos los juegos, el juego
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11/23/2007
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Triki triki, bang bang (literalmente)
Me abstuve de opinar sobre la constante necedad de las campañas de "bien público" en su negativa a llamar a las cosas por su nombre, en ocasión de la nueva campaña que pretende concientizar a la juventud sobre coger con forro al ritmo de ¡Piola Vago! A verrrrrrrr... desde los tiempos de "Póntelo, Pónselo" me pregunto qué tara ancestral impide comunicar claramente que lo único que impide el contagio del virus del sida, entre tantas otras cosas, es el correcto uso de preservativo en las relaciones sexuales.
Lo que no puedo dejar de comentar es la desafortunada elección del eufemismo de turno. Acabo de ver el comercial de un producto infantil de fuegos artificiales Júpiter en el que un grupo de niños imbuidos del espíritu de las Fiestas juegan al "Triki, Triki" (una especie de Chasqui-boom...). ¡Eso es una impecable investigación de mercado, con espléndido sentido de la oportunidad!
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11/20/2007
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A cada uno le gusta lo que le gusta, pero...
Acabo de ver la lista de Vannity Fair de los hombres más sexies 2007 que encabeza ¡¿Matt Damon?! en la misma semana en la que mantuve una larga discusión con Madre sobre "juicios de gusto", si se me permite la expresión (acerca de la belleza o fealdad del nuevo ministro de economía), y necesito aportar un poco de lucidez sobre la cuestión.
A ver... Ante todo, sé que no es lindo lo que es lindo sino lo que a uno le gusta, pero vale aclarar que existen parámetros a tener en cuenta en cualquier intento "clasificatorio" (fuck!). No es lo mismo "lindo", "bello", "apuesto", "atractivo", "sexy"; no se trata de sinónimos. Además, como pretendí explicarle a Madre, no ser "lindo" no implica automáticamente ser "feo". No se trata de un par de opuestos sino de polos de un continuum. (Cabe aclarar que el complejo dispositivo argumentativo probó ser inútil, dado que mi madre tiende automáticamente a considerar el summun de lo atractivo a cualquier hombre de frondosa cabellera; hecho que, coligo, es consecuencia de haberse enamorado de un calvo (mi señor padre).
Me remito a una fuente no fidedigna pero maravillosamente clara para abordar la cuestión. (Disculparán que se trate de una referencia ficcional, pero hay más verdad en la ficción que en más de una investigación "científica"). Se trata de una aclaración sobre una serie de deslizamientos semáticos sobre parámetros de belleza que escuché en la serie News Radio (actualmente la están dando por I-Sat con un doblaje horrendo). También deberán perdonar el falso bilingüismo, pero creo que aporta. En la emisora de radio en cuestión dos periodistas se enfrentan porque una de ellas fue elegida la más "cute/ bonita", y la otra no cree que ese sea el descriptor correcto para su tipo de belleza. En ese marco, le explica la siguiente clasificación:
-Pretty/ Bella (o linda, en rioplatense) = Pretty/ Bella (o linda).
-Cute/ Bonita = Bella, pero menudita y simpática.
-Beautiful/ Hermosa = Muy Bella.
-Gorgeous/ Preciosa = Muy bella y con lindo pelo.
-Sexy/ Sexy= Bella y fácil.
-Voluptuous/ Voluptuosa = Bella y gorda. (Abstenerse de lecturas políticamente correctas).
-Exotic/ Exótica = Fea. (Idem anterior).
Si no nos ponemos exquisitos buscando excepciones (que por supuesto, las hay) este "sistema" funciona a la perfección. Podemos tratar de encontrar un ejemplo para cada "clase" (que, nuevamente, podrá variar de persona a persona, pero tratemos de seguir el razonamiento):
Bella: Natalie Portman
Bonita: Brittany Murphy
Hermosa: Scarlett Johanson
Preciosa: Mónica Bellucci
Sexy: Angelina Jolie
Voluptuosa: Liv Tayler
Exótica: Sarah Jessica Parker
(Quiero aclarar que si me hubiera ahorrado este temita de la aplicación de la taxonomía me hubiera ido bastante mejor, porque hace como dos horas que trato de encontrar el "ejemplo" perfecto de cada categoría. Pongan voluntad, colaboren, y hagan como que están de acuerdo).
Este análisis de la belleza femenina se puede aplicar (con sus obvias salvedades) a los hombres. Sin embargo, encuentro cierta reticencia a adjetivar la belleza masculina, especialmente en el habla cotidiana hispano-rioplatense. (¿Será por aquello de "el hombre es como el oso..."?).
Ante todo, lamento la ausencia (de uso) del equivalente de "Handsome", que sería algo así como "Apuesto", término que entiendo es el que mejor describe la belleza masculina sin desmedro del componente de "virilidad". Luego quisiera mencionar un uso que escuché una vez del Patriarca de los Pájaros de la disciplina que suelo aludir en mis post, que hablando sobre el sentido del humor, y sobre la posibilidad (o imposibilidad) de tomarse a sí mismo como objeto de la comicidad, mencionó a un sujeto (Pergolini) como un hombre "bello". Esta calificación implica un cierto reconocimiento de atributos "atractivos", pero destaca un componente descalificador, por su superficialidad y su carga "femenina".
Hay una salvedad que vale la pena hacer y es que de un hombre que es lindo pero es feo no se dice que es "exótico". No es un caso de borde, sino una de las formas más extendidas de valoración de la belleza masculina. Es el caso de señores como Clive Owen, Benicio del Toro, Javier Bardem. No son bellos y en eso reside su atractivo. (Puedo estar siendo muy parcial en esta apreciación, lo reconosco).
Creo que en la primera y en la última de las categorías mencionadas, iluminando algunos atributos y oscureciendo otros, por supuesto, es dónde puede jugarse el atributo "sexy". Un hombre "bello" no es sexy, porque su belleza es un atributo con fuerte carga femenina.
Entonces, como corolario: Matt Damon no es ni puede ser un hombre sexy. (Incluso, en mi escala personal prácticamente no llega a "bello", se queda en algo similar al "cute" femenino).
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11/19/2007
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La TV argentina es lo más
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11/13/2007
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Rosario (de la frontera)
Breve balance de la excursión a Rosario:
-Participé en la presentación de una investigación sobre archivos, memoria, catálogos, bibliotecólogos, entradas, criterios de búsqueda y "en Internet está todo". (La enumeración no sólo no es exhaustiva, tampoco es exacta). Con un poco de suerte, habrá sido la última vez que hable de ese maldito tema, pero me gustaría aclarar, para aquellos a los que les interese, que pueden resolver sus dudas sobre el tema recurriendo a dos fuentes: a Borges (porque en Borges está *T-O-D-O*), en "El idioma analítico de John Wilkins", y a Podetti, en Yo contra el mundo (http://weblogs.clarin.com/podeti/archives/103559.php). Ojo: en el apuro me salteé una referencia "bibliográfica" fundamental; Cinzéu ya había aclarado un par de cosas sobre el téma. Sírvanse de acercarse a leer por allá.
-La organización del evento académico al que concurrí decidió valerse de un criterio amplio, democrático y progresista, habilitando para los estudiantes "la mesa de los niños". Como la mesa de los niños fue programada un día antes de la efectiva llegada de mi grupete a la ciudad, a nosotras nos tocó una mesa de los niños que directamente quedaba en otro restaurante, al fondo del pasillo y al lado de los baños.
-Compartimos la mesa con nueve personas. Para aquellos no familiarizados con la experiencia "congresística", esto equivale aproximadamente a dos mesas. Esto implicó que el ágape se extendiera durante más de dos horas de sopor, sobre todo porque los primeros 25 minutos correspondieron con la exposición de un joven chilena que leyó "íntegro" su artículo, en tono bajo y monocorde. Participaron del evento dos jóvenes marplatenses que también leyeron (una de ellas usaba brackets; saquen sus propias conclusiones). Las tres personas mencionadas procedieron a abandonar la sala tras sus exposiciones, interrumpiendo el tiempo asignado a las demás participantes, organizando cómo hacerse de sus respectivos certificados para los marcos que, asumo, deben tener ya ubicados en las paredes de su casa. (No sabemos si la chilena debía partir con urgencia a Santiago; las marplatenses fueron avistadas dos días después en alegre caminata por la ciudad de Rosario).
-Por la generosidad de las organizadoras, expuse tres trabajos consecutivos. Todavía me dura la afonía. (Mis amigas se divirtieron como locas la noche del sábado, el pico máximo de mi "mudez", jodiendo con la ironía de que siendo la más verborrágica no estuviera en condiciones de expresarme, y jugando un verdadero "dígalo con mímica" para poder hacerme entender).
-Escuchamos algunas ponencias horribles (un clásico de la actividad congresística). Son los momentos en los que uno se reconcilia con el marco teórico y el campo disciplinar al que adhiere; al tiempo que se pregunta para qué servirán estas cosas, más allá de estimular un falso "onanismo intelectual". Pero ojo, también escuchamos nuevos datos, enfoques metodológicos, recortes de objetos, que, al menos a mí, me sirvieron para descubrir que todavía hay cosas que quiero saber al respecto; me sirven y me servirán para pensar seriamente cómo construir un vínculo abierto con el estudio y la investigación en ese campo. (Si bien no deja de ser cierto que ciertos espacios caducaron, hay cuestiones que atraviesan diagonalmente esos espacios que me gustaría poder rescatar...)
-Asistimos también a las exposiciones de las "figuras" que conocemos y que rara vez defraudan. Y especialmente, en un clásico momento definido desde la sabiduría por la pequeña A. como "cholulismo intelectual", a la presentación de un pope de la disciplina en la que no faltó nada; hubo incluso un fantástico paso de comedia en el que el malingo personaje "explicó" de este modo el signo saussureano, mirando a los ojos a su más fiel representante: "Vos sos el significado, yo soy el significante, nos miramos, y no pasa nada... En cambio si también lo miro a él y él nos mira..." (Entre otras cosas, decidimos la urgente implementación de dos pines dos de altísimo valor sectario: "Pegame y decime lingüista" y "Hasta la Victoria Welby", aunque este último pende de aprobación, porque implicaría la autorización de su autor intelectual. Valga esto como pedido al respecto.)
-Fuimos importunadas en ambos viajes en ómnibus por problemas de "pulsión invocante" o, si se quiere, por la desafortunada conciencia de que "la oreja no tiene párpado". En el viaje de ida, un fellow pasajero nos atormentó con su rigtone 100% salsa (que además no atendía a tiempo porque iba concentradísimo escuchando su reproductor de mp3). A la vuelta, los señores conductores decidieron alegrar su viaje acompañándose de radio mal sintonizada a todo volumen. El comienzo, trágico, fue a toda cumbiancha; la situación remontó cuando nos abocamos al juego "reconozca el éxito de los '90".
-Rosario, pese a ciertos resquemores que siempre me generó su construcción estilística, es un ciudad bella. Y se parece lo suficiente a Buenos Aires como para que un grupo de "porteñas recalcitrantes" se hayan sentido a gusto en ella. Con la ventaja adicional de sentarse a leer al sol a orillas de un río marrón que no hiede y de encontrar a cada paso una explosión de flores de jacarandá. (El hecho de haber encontrado el primer día el bar correcto con un mozo amigo contribuyó con un plus a la calificación).
-En una clara muestra de convivencia ejemplar mi grupete departió en un delicado equilibrio entre lo académico, lo turístico, lo cultural y lo recreativo. Reforzamos la vigencia de la afinidad estilística y la existencia de "problemitas" comunes (extendidos incluso, brevemente, a un dúo incorporado ah hoc). Cuando el viaje adquirió definitivamente su cariz "vacacional" terminó de convertirse en una experiencia "redonda": city tour, mateada en el Parque España, cena mexicana con sus respectivos Margaritas en una especie de Hard Rock pero con onda con el excelente nombre de "Rock&Feller", lectura de diarios del domingo tiradas al sol en la ribera contigua al monumento a la bandera... Para decirlo claramente, la pasé bárbaro. Mucho mejor de lo que había esperado. Me reí como hacía tiempo no lo hacía. Descansé, me cansé, disfruté en grande. Eso resignificó totalmente el valor de esta experiencia.
-Fue verdaderamente un viaje de egresados. Una experiencia bisagra. Un punto alto en el vínculo con un grupo (¡que no se corte en Buenos Aires! cuac!); el valor de un nuevo reencuentro con otros (¡ay, los mails que mandan las amigas!); el cierre de un etapa; el inicio de otra. Un verdadero cambio de aire; una inyección de ánimo para empezar a pensar en el primer día del resto de mis vidas.
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11/12/2007
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El fin
Ayer, ente copa y copa, presencié el fin de una era. Algo terminó. Y algo se terminó para mí. Nunca había sentido esa sensación con tanta claridad... Antes de ayer (y antes de antes de ayer) todavía no había podido elaborar la "pérdida" sin una cuota grande de llanto. Ayer, en cambio, no sentí la menor duda: ya no tengo la necesidad de "irme" porque el lugar que iba a abandonar ya no existe. Y el lugar que ahora existe no tiene lugar para mí.
Me encantaría poder decir que ahora sé dónde voy, pero no es cierto. Todavía no tengo la menor idea. Pero este flamante descubrimiento es el mejor estímulo para empezar a caminar...
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11/03/2007
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